Mónica Carrillo, que no tiene por qué llevar el currículo pegado a la frente (pero cualquiera puede hacer una búsqueda en Google), es una profesional de la televisión privada en un país democrático en el año 2017 sometida a cánones, juicios y comentarios propios de un bar comarcal de carretera en los 80; aunque tampoco es tan sorprendente porque es exactamente así como empieza Palomar su sarta de desatinos machistas, recordando a una periodista de Canal Nou.
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